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Arquitectura y catástrofe

Dirección: Josep M. Rovira
Coordinación: Carolina B. García
Organizador: Universidad Internacional Menéndez Pelayo, UIMP
Lugar: Centre de Cultura Contemporània de Barcelona, CCCB
Ciudad: Barcelona
Fecha: 25 - 27 junio 2012
Ponentes: Ramón Faura, Albert Fuster, Carolina B. García, Julio Garnica, Enrique Granell, Juan José Herrera de la Muela, Manolo Laguillo, Ricardo Lampreave, Antoni Marí, José Luis Oyón, Antonio Pizza, Josep M. Rovira, Carles Serra y Paolo Sustersic
Patrocinadores: Universitat Politècnica de Catalunya (UPC)
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“El concepto de progreso cabe fundarlo en la idea de catástrofe. Que todo siga ‘así’ es la catástrofe. Ésta no es lo inminente cada vez, sino que es lo cada vez ya dado. Pensamiento de Strindberg: el infierno no es nada que nos aceche aún, sino que es esta vida aquí”.
Walter Benjamin, Parque Central. Obras I, 2

“Pero hay un aspecto esencial en este fenómeno de las fiestas de las demoliciones: se destruye el pasado. No se destruye solamente un edificio, con todo lo odioso que sea, sino su historia y la de su habitación. […] Esto es otro fenómeno de pánico. Hoy, todo es pánico. Estamos pasando de la guerra fría al pánico frío. Y esto es un acontecimiento cultural —y no político— enorme”.
Paul Virilio, City of panic (2005)

De todas las artes plásticas seguramente la arquitectura es la más expuesta a alguna clase de realidad que muestre la impermanencia de su transcurrir por el mundo. Demasiados intereses y circunstancias propias e impropias juegan en su contra: realidad social, clientes, tiempo, accidentes naturales y provocados se encargan de arruinarla cuando su mensaje ha periclitado, cuando es demasiado inapropiado para el sentir general o cuando la cultura dominante exige otras propuestas.

Las catedrales románicas eran substituidas por las catedrales góticas, Julio II derribó la Basílica de Constantino, los palacios de Rafaello cayeron para construir la Plaza de San Pedro, la arquitectura se autoborró en el tiempo barroco, Piranesi anunció la destrucción como el mensaje de una refundación disciplinar, El Crystal Palace ardió, Le Corbusier perdió concursos, Hitler pateó el pabellón de Alemania de Mies van der Rohe, Mussolini derribó iglesias, palacios y templos para abrir la Via Della Conciliazione o la de los Foros Imperiales, la Maison du Peuple de Victor Horta no evitó la piqueta, las Twin Towers fueron destruidas sin contemplaciones…
En tiempo de crisis sería necesario observar la coincidencia de las circunstancias que provocaron varias de estas catástrofes con las arquitecturas que finiquitaron. Espejo del mundo, la arquitectura ha sufrido estas circunstancias y las ha mostrado, entre la vergüenza y el descaro, entre las heridas y la muerte, entre la culpabilidad y la inocencia. La destrucción prioritaria de las arquitecturas que se han erigido en símbolo es una constante que puede situarse junto a las masacres urbanas generales por razones de guerra o simplemente de especulación.

La catástrofe destructora y la novedad propuesta participan de tres estadios de tiempo. Antes: la tabula rasa que aparece es necesaria para la propuesta de nuevos paradigmas o la reconstrucción de los antiguos. Durante: si la catástrofe es provocada por el hombre para proponer otra verdad, los dos modelos se entrecruzan temporalmente. Después: la catástrofe agota la arquitectura y un modelo que nunca más volverá a repetirse, y su acción es considerada como un final.

Arquitectura y catástrofe
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